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Quimioterapia

Cuando pensamos en el cáncer, pensamos automáticamente en la quimioterapia, pues es la forma más extendida para tratarlo. Sin embargo, muchas veces no comprendemos exactamente qué significa.

Quimioterapia es una palabra que se utiliza de forma genérica para hablar del tipo de tratamiento médico que se basa en la administración de distintos tipos de sustancias químicas a nuestro organismo. Sin embargo, fue en el siglo XX cuando se empezó a utilizar de forma específica para los fármacos empleados en el tratamiento de pacientes con cáncer. Desde entonces, y especialmente en las últimas décadas, se han desarrollado numerosos fármacos y se invierten grandes recursos humanos y económicos en la Investigación y Desarrollo (I+D) de nuevos fármacos con el objetivo de mejorar progresivamente el pronóstico y la esperanza de vida de estos pacientes.

Las células normales crecen y se mueren de manera controlada, mientras que las células tumorales crecen sin control. El conjunto de fármacos que se utilizan para frenar el avance de las células malignas es lo que conocemos como quimioterapia contra el cáncer (también llamados fármacos antineoplásicos). Con la administración de la quimioterapia se introducen estas sustancias en nuestro cuerpo para destruir estas células malignas o detener su multiplicación descontrolada. En muchos casos también afectan a las células sanas, lo que supone la aparición de una serie de efectos secundarios (para más información, léase el apartado “Efectos secundarios”).

En el tratamiento del cáncer, la quimioterapia se puede aplicar en distintos momentos:

  • Después de un tratamiento inicial que se utiliza con el objetivo de erradicar el tumor, generalmente la cirugía: es lo que se denomina tratamiento adyuvante.
  • Antes del tratamiento que se utiliza también con el mismo objetivo de erradicar el tumor, de nuevo generalmente la cirugía: en este caso hablamos de tratamiento neoadyuvante.
  • Para el cáncer recurrente que reaparece después de un tratamiento.
  • Para el cáncer metastásico, cuando se ha diseminado a otras partes del cuerpo. En los casos en que el objetivo del tratamiento consiste en controlar y retrasar el crecimiento de la enfermedad, cuando ésta no se puede eliminar, se habla de tratamiento paliativo.

La combinación de fármacos que se aplique, o el tipo de tratamiento, dependerá del tipo de cáncer y de cuánto se haya diseminado. Pero también influyen aspectos como el estado de salud de la persona, su edad, si existe alguna otra condición médica que contraindique el uso de determinados fármacos por los posibles efectos secundarios que puedan aparecer, o la respuesta del tumor a tratamientos previos.

La quimioterapia se administra en forma de ciclos. La frecuencia con la que se dan los ciclos es variable dependiendo del tipo de fármaco(s) a administrar, puede ser cada semana, cada dos, tres, etc. Durante el periodo que se considera que dura un ciclo, generalmente la administración del tratamiento se lleva a cabo en días concretos del ciclo, por ejemplo, el primer día de un periodo de tiempo (ciclo) de tres o cuatro semanas. Otro aspecto variable del tratamiento con quimioterapia que depende del tipo y de la extensión del cáncer es la forma de recibir la quimioterapia: intravenosa (a través de una vena), oral (por boca), intraarterial (a través de una arteria), intraperitoneal (administrándola en la cavidad abdominal), etc.

Serán los profesionales médicos especializados quienes, después de un diagnóstico y del estudio de cada caso, recomienden a cada paciente sobre la necesidad de llevar a cabo un tratamiento con quimioterapia y sobre el tipo de fármacos que habría que dar, así como la forma de administrarlos y la duración del tratamiento.

Referencias:

Efectos secundarios de la quimioterapia

Como muchos otros fármacos, la quimioterapia también tiene efectos secundarios. Cuando se habla de toxicidad en relación a la quimioterapia, se hace referencia a los efectos secundarios que pueden aparecer con la administración de la misma.

La quimioterapia llega a prácticamente todos los tejidos del organismo y frena a las células que están creciendo y dividiéndose más activamente. En condiciones normales, las células de los diferentes tejidos de nuestro organismo se dividen ordenadamente, manteniendo una determinada distribución o arquitectura para cada uno de los tejidos. Debido a que, por lo general, las células tumorales crecen y se dividen más rápidamente que las células normales, son más susceptibles a la acción de estos fármacos. No obstante, y debido al mecanismo de acción de los fármacos de quimioterapia, actuando la mayoría sobre el material genético (ADN) de las células, siempre se produce un daño en algunas células normales y es el motivo de los efectos secundarios que aparecen con estos fármacos.

Lo habitual es que los fármacos de quimioterapia empleados afecten a las partes del cuerpo en las que las células normales se dividen más frecuente, como la boca, los folículos pilosos, las uñas, el tubo digestivo (incluyendo el esófago, el estómago y el intestino), y la médula ósea (está en el interior de algunos huesos y es donde se forman las células sanguíneas como los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas). Por tanto, los efectos secundarios más comunes son náuseas, vómitos, diarrea, cansancio, caída del cabello, cambios en las uñas, inflamación de la boca (que incluso se puede acompañar de la aparición de llagas o úlceras), y descenso del número de glóbulos rojos, glóbulos blancos y/o plaquetas.

Además, pueden aparecer otros efectos secundarios específicos de los distintos fármacos de quimioterapia dependiendo de su mecanismo de acción y de las células de nuestro organismo que son más sensibles a su acción.
Sin embargo, no todas las personas padecen los mismos o todos los efectos secundarios y tampoco les afectan con la misma intensidad. Incluso hay personas que ni siquiera los padecen.

También la temporalidad de los efectos secundarios varía según la persona y el tratamiento, aunque generalmente son a corto plazo, transitorios y desaparecen gradualmente.

Es importante estar atentos a cómo asimilamos el tratamiento de quimioterapia, pues excepcionalmente pueden aparecer otras afecciones médicas más graves que necesitan de un tratamiento específico. Para ello, es importante pedir información y asesoramiento al especialista.

Referencias: