Inicio Sala de prensa Notas de prensa 2008 La fatiga, el insomnio y los trastornos depresivos son frecuentes en la mujer que supera un cáncer

La fatiga, el insomnio y los trastornos depresivos son frecuentes en la mujer que supera un cáncer

Correo electrónico Imprimir

I Reunión Anual de Avances en Cáncer de Mama (Ragma)
Madrid, 13 y 14 de junio

  • Estas complicaciones se suelen superar al cabo de un tiempo, aunque excepcionalmente tardan años en poder llevar una vida normal
  • Una vez curadas, se enfrentan al miedo y a la incertidumbre ante la posibilidad de recaída del tumor

Madrid, 14 de junio de 2008.- En la actualidad, la tasa de los pacientes que superan un cáncer aumenta progresivamente. Los tratamientos disponibles hacen que la mayoría pasen de ser pacientes de cáncer a superar la enfermedad. Como señala el doctor José Enrique Alés, coordinador del Comité Organizador de la I Reunión de Avances en Cáncer de Mama, que ha organizado este fin de semana GEICAM, “cada vez es mayor el número de mujeres que viven después de sufrir un cáncer. Por lo que es importante que sepamos cómo se vive después de cinco, seis u ochos años de haber tenido la enfermedad”.

Sin embargo, una vez superada la enfermedad, las pacientes se enfrentan a la incertidumbre y al miedo de volver a desarrollar el tumor. “Las pacientes”, explica el doctor Carlos Jara, del Servicio de Oncología Médica de la Fundación Hospital de Alcorcón y miembro de GEICAM, “están ansiosas por terminar el tratamiento, es su meta, su objetivo fundamental. Pero una vez finalizado, se dan cuenta de que el problema no ha acabado, ya que tienen que aprender a convivir con la incertidumbre que genera el temor de que la enfermedad vuelva a aparecer”.

Para el doctor Alés, hoy en día se convive con dos situaciones. “Por un lado, con el cáncer de mama metastático, en el que actualmente hemos conseguido incrementar la esperanza de vida hasta 10 años y, por otro, con los casos más frecuentes, gracias a las campañas de detección precoz, que son los tumores en estadios iniciales, con una alta probabilidad de curación. Se trata de mujeres en las que en un principio la noticia les supone un fuerte impacto y luego superan la cirugía, la quimioterapia, la radioterapia e, incluso, los cinco años de tratamiento hormonal. Pasado todo esto tienen que vivir, entre otras cosas, con unos problemas asociados a los tratamientos recibidos y a sobrevivir a la enfermedad. Problemas que estamos empezando a valorar y cuantificar; en qué medida el paso por la enfermedad y su tratamiento condiciona la calidad de vida de estas personas”.

Problemas asociados al tratamiento

El tratamiento oncológico es frecuente que produzca trastornos músculo esqueléticos, como es el caso de la osteoporosis en el cáncer de mama. La fatiga postratamiento, una sensación de energía disminuida, puede continuar semanas o meses después de acabar la terapia, lo que a veces impide que los afectados puedan realizar las actividades de la vida cotidiana. “Las mujeres”, afirma el doctor Jara, “reciben cuidados dirigidos a prevenir la osteopenia y osteoporosis, como son el control de la dieta y un tratamiento farmacológico adecuado”.

Asimismo, son comunes los problemas de insomnio y los sofocos y más raramente la depresión y el deterioro cognitivo. “La mitad de las mujeres suele padecer algunas de estas molestias; lo que debe entenderse como normal, teniendo en cuenta el fuerte impacto físico y psicológico que supone el diagnóstico y el tratamiento de un cáncer. Aunque todas estas complicaciones condicionan significativamente su calidad de vida, se suelen superar pasado un tiempo. Pero excepcionalmente tardan años en poder tener una vida normal”, asegura este experto.

Seguimiento una vez finalizado el tratamiento

Una vez finalizado el tratamiento oncológico, es importante mantener revisiones periódicas. “No se trata de realizar muchas pruebas; que es lo que por otro lado piden algunas pacientes porque creen que es la mejor forma de estar “controladas”. Esto no proporciona beneficio adicional y además produce una falsa sensación de seguridad. A excepción, por supuesto, de la mamografía, que se debe mantener durante muchos años, ya que permite detectar segundos tumores en la otra mama y recidivas en la que ya está operada”, señala el doctor Jara.

Retomar aspectos olvidados en su vida

Cuando se ha superado la enfermedad, los afectados empiezan a retomar aspectos de su vida que habían pasado a un segundo plano, como son las relaciones íntimas de pareja o la vuelta al mundo laboral. Como explica el doctor Jara, “el cáncer tiene un impacto ciertamente significativo en la vida sexual de las pacientes afectadas y sus respectivas parejas. Los cambios en la imagen corporal provocados por los tratamientos, la menopausia precoz en las mujeres jóvenes y otros efectos asociados a la terapia como son la pérdida de libido, la sequedad vaginal o el dolor en la relación sexual inciden en esta problemática, por lo que requiere valoración y asesoramiento específicos”.

* Para más información, Gabinete de Prensa GEICAM: 91.787.03.00