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Tu día a día

Superar el cáncer de mama es fruto de una correcta disposición para afrontar la enfermedad y, sobre todo, ocuparse de una misma, de forma prioritaria, psicológica y físicamente.

Entre los consejos ineludibles figura el de seguir una dieta saludable, variada y equilibrada. Los hidratos de carbono son la base de la alimentación, aportando aproximadamente el 60% de nuestras calorías diarias, las grasas, en cambio, no deben suponer más del 30% del aporte calórico diario y se debe evitar el consumo de grasas industriales, tipo trans (las encontramos en la comida rápida, alimentos fritos, pizzas congeladas, galletas, etc).

Las frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales nos aportan vitaminas, minerales, fibra y otras sustancias beneficiosas para la salud, que además, debido a su bajo contenido en grasa, hace que sean ideales como base de la alimentación. Se recomienda un consumo diario de 5 piezas de fruta y hortalizas.

No debemos olvidarnos el limitar el consumo de azúcares libres a un máximo del 5% de nuestra ingesta calórica diaria. La sal también debe estar controlada, consumiendo siempre que se pueda sal yodada y no sobrepasando 5 gramos al día.

Además la realización de ejercicio físico de forma regular en las pacientes que han tenido un cáncer de mama, supone una clara ayuda en la mejora de su calidad de vida y además puede  desempeñar un papel fundamental como estrategia para reducir tanto el riesgo de recurrencia del cáncer como de la aparición de otras enfermedades (enfermedad coronaria, hipertensión arterial, diabetes mellitus, osteoporosis, obesidad, depresión, etc.) y contribuir de forma muy positiva a la supervivencia de las personas que han superado un cáncer.

Por supuesto, debemos controlar nuestro peso, evitar el sobrepeso, ya que es el origen de numerosas enfermedades. El sobrepeso está muy relacionado con los dos aspectos anteriores (el ejercicio físico y la alimentación sana), ya que inciden en el mismo.

Un aspecto fundamental en esta nueva etapa es el seguir las indicaciones del médico y continuar asistiendo a todas las citas y revisiones para aclarar dudas y comunicar cualquier síntoma o efecto secundario derivado de los tratamientos.

Y, finalmente, la sexualidad. Algunos tratamientos pueden cambiar los niveles hormonales e impactar en el deseo e interés sexual. En estos casos, es necesario consultar con el médico esta situación y procurar la participación de la pareja lo antes posible en todo el proceso, comunicando abiertamente los sentimientos.

Fuentes

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